Mujer embarazada serena con elementos gráficos de neurociencia y el título del artículo sobre cerebro materno de Cunamor

Cerebro materno: tu cerebro no se pierde, se transforma

Cuántas veces has escuchado —o sentido— que desde que quedaste embarazada “se te fue la cabeza”. Que olvidas las cosas. Que no te reconoces. Que eres otra. Y la respuesta que el mundo suele dar es una especie de broma amable: el famoso baby brain, ese estado difuso en el que supuestamente el embarazo te roba la lucidez.

La neurociencia tiene una respuesta completamente diferente. Y es mucho más hermosa.

Nota educativa

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la valoración, el diagnóstico ni las indicaciones de tu médica, médico o equipo de salud. Cada embarazo, parto y posparto pueden vivirse de forma distinta. Si tienes dudas sobre tu salud emocional, síntomas o decisiones de parto, consulta directamente con tu equipo de salud.

Lo que la ciencia encontró en el cerebro de 110 madres

En enero de 2024, la revista Nature Neuroscience —una de las publicaciones científicas más rigurosas del mundo— publicó un estudio que cambió la forma de entender lo que le sucede al cerebro de una mujer cuando se convierte en madre.

El equipo liderado por las neurocientíficas María Paternina-Die y Magdalena Martínez-García, del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón en Madrid, realizó el estudio longitudinal de neuroimágenes de madres más grande hasta la fecha: siguieron a 110 madres primerizas desde el tercer trimestre de embarazo hasta el posparto temprano, comparándolas con 34 mujeres que no habían gestado.

Dato científico

El estudio realizó resonancias magnéticas, evaluaciones obstétricas y pruebas neuropsicológicas detalladas en todas las participantes, replicando los hallazgos en una muestra independiente de 29 madres adicionales.

Fuente: Paternina-Die et al. (2024). Nature Neuroscience, 27, 319–327. DOI: 10.1038/s41593-023-01513-2

Lo que encontraron no fue deterioro. Lo que encontraron fue una de las transformaciones cerebrales más profundas que puede vivir un ser humano adulto.

Matrescence: el nombre que le faltaba a lo que ya sentías

Antes de entrar en los hallazgos, detengámonos en una palabra que merece ocupar más espacio en nuestra cultura: matrescence.

El término fue acuñado en los años 70 por la antropóloga Dana Louise Raphael para describir el proceso de convertirse en madre: no como un evento puntual —el día del nacimiento—, sino como una transición profunda y sostenida que abarca la biología, la identidad, las emociones y el lugar que una ocupa en el mundo.

La comparación que los investigadores hacen de forma recurrente es con la adolescencia. No porque sean procesos idénticos, sino porque comparten una característica esencial: ambos implican una reorganización cerebral de gran magnitud, no un daño.

“El embarazo es un período neuroplástico único en la vida adulta.”

Paternina-Die et al., Nature Neuroscience, 2024

Eso es exactamente lo que dice el estudio: el embarazo activa una neuroplasticidad sin precedentes en la adultez. No una regresión, no una pérdida. Una transformación con propósito.

¿Qué le pasa exactamente al cerebro?

Durante el embarazo: una poda con intención

El estudio encontró que durante el tercer trimestre, el volumen cortical de las madres era menor que el del grupo control. A primera vista, eso suena preocupante. Pero el contexto lo cambia todo.

La misma disminución de sustancia gris ocurre durante la adolescencia — y nadie diría que los adolescentes se están deteriorando cognitivamente. Están reorganizándose. Están optimizando.

Lo que sucede en el cerebro gestante es lo que los neurocientíficos llaman poda sináptica: el cerebro elimina conexiones que ya no son prioritarias para fortalecer las que sí lo son. En el caso de la maternidad, las regiones que se reorganizan con más intensidad son las vinculadas a la empatía, la lectura emocional de otras personas y el procesamiento social.

Tu cerebro no se vuelve más lento. Aprende a leer a una persona que todavía no ha nacido.

Después del parto: la recuperación y el salto

En el posparto temprano, las diferencias corticales que se observaban durante el embarazo comienzan a atenuarse. Pero no todo vuelve al punto de partida: algunas redes cerebrales —especialmente las asociadas al procesamiento de uno mismo y a las funciones ejecutivas de alto nivel— muestran trayectorias diferentes que persisten en el tiempo.

Estudios complementarios del mismo grupo de investigación han demostrado que algunos de estos cambios cerebrales se mantienen hasta seis años después del parto. El cerebro de una madre no regresa al estado anterior: llega a uno nuevo.

Dato científico

Investigaciones previas del grupo Neuromaternal han confirmado que los cambios cerebrales inducidos por el embarazo persisten al menos hasta los seis años posparto, y son anatómicamente similares a los que ocurren durante la adolescencia.

Fuente: Martínez-García et al. (2021). Brain Sciences, 11, 168.

El hallazgo que pocos esperaban: el parto importa, y mucho

Uno de los descubrimientos más llamativos —y más relevantes para el trabajo que hacemos en Cunamor— tiene que ver con el tipo de nacimiento.

El estudio identificó que las madres que tuvieron una cesárea programada —es decir, que no se pusieron de parto— mostraron trayectorias corticales diferentes a las madres que experimentaron el trabajo de parto, independientemente de si este terminó en parto vaginal o en cesárea de emergencia.

Esto no significa que una forma de nacer sea mejor que otra. Los desenlaces del parto son complejos y dependen de múltiples factores médicos, contextuales y personales. Lo que sí significa es que el proceso fisiológico del trabajo de parto —las contracciones, las hormonas, la cascada biológica que pone en marcha el cuerpo— constituye en sí mismo un evento neurobiológico con efectos específicos en el cerebro materno.

“El trabajo de parto, independientemente de si termina en cesárea o en parto vaginal, influye en la neuroplasticidad materna.”

Grupo Neuromaternal, Instituto Gregorio Marañón, Madrid

El parto no es solo el final del embarazo. Es, también, un punto de inflexión neurobiológico. El inicio de una nueva forma de ser en el mundo.

La ansiedad no es solo una emoción: tiene consecuencias medibles

El estudio también exploró la dimensión neuropsicológica del proceso periparto, y los hallazgos en este frente son igualmente significativos.

Existe una cadena —respaldada tanto por este estudio como por investigación independiente publicada en Frontiers in Psychiatry— que conecta el estado emocional durante el embarazo con la experiencia del parto y sus consecuencias en el posparto:

  • La ansiedad sostenida durante el embarazo se asocia con una experiencia de parto más difícil.
  • Una experiencia de parto percibida como negativa se asocia con mayor estrés en el posparto.
  • El estrés elevado en el posparto se asocia con mayor riesgo de síntomas depresivos.
  • La depresión posparto se asocia con dificultades en el proceso de vinculación con el bebé.

Esta cadena no es un juicio. No es una culpa. Es una comprensión. Y comprenderla es exactamente lo que permite intervenir a tiempo, con información, con acompañamiento y con herramientas reales.

Dato científico

La ansiedad prenatal se asocia con intervenciones obstétricas y puede aumentar el riesgo de depresión o trauma de parto. Reducir los problemas de salud mental durante la gestación puede contribuir a una experiencia de parto más positiva.

Fuente: Eitenmüller et al. (2022). Frontiers in Psychiatry. DOI: 10.3389/fpsyt.2022.815822

¿Y el “baby brain”? ¿Es real o es un mito?

La respuesta honesta es: las dos cosas, dependiendo de cómo se mire.

Sí existen cambios cognitivos durante el embarazo. La memoria de trabajo puede fluctuar. La atención se reorganiza. Algunas funciones ejecutivas muestran pequeños descensos en pruebas neuropsicológicas. Eso es real y tiene un sustrato biológico claro.

Pero lo que no es real —y la neurociencia lo afirma con claridad— es que esos cambios equivalgan a un deterioro. Un artículo publicado en 2023 en JAMA Neurology argumentó que el llamado baby brain no es una pérdida de capacidades, sino una redistribución de prioridades cognitivas. El cerebro no tiene menos recursos. Los está poniendo donde más los necesita.

Investigaciones del grupo de Susana Carmona, coautora del estudio de Paternina-Die, han mostrado que esta reducción de materia gris es “una optimización de ciertos procesos, no una atrofia”. El cerebro gestante está aprendiendo, no olvidando.

No estás perdiendo la cabeza. Estás ganando un cerebro que sabe leer lo que todavía no tiene palabras.

Por qué esto le importa a tu familia

Toda esta evidencia converge en algo que nos parece fundamental en Cunamor: la preparación para el nacimiento de un bebé no es un privilegio ni un exceso. Es una intervención directa sobre la biología del miedo, la experiencia del parto y el inicio del vínculo.

Cuando una familia gestante llega al parto con menos ansiedad —porque tiene información, porque confía en su cuerpo, porque entiende lo que está pasando—, esa diferencia no es solo emocional. Es neurológica.

El miedo no preparado tiene consecuencias reales, medibles, en el cerebro. Y la información bien dada, con evidencia y con calidez, también las tiene. En la dirección contraria.

Eso es lo que nos guía. No romantizar el parto. No imponer una forma de nacer. Sí acompañar a cada familia para que llegue con más claridad, con menos miedo y con la certeza de que su cuerpo —y su cerebro— están haciendo exactamente lo que deben hacer.

Fuentes y referencias

  • Paternina-Die, M., Martínez-García, M. et al. (2024). Women’s neuroplasticity during gestation, childbirth and postpartum. Nature Neuroscience, 27, 319–327. https://doi.org/10.1038/s41593-023-01513-2
  • Martínez-García, M., Paternina-Die, M. et al. (2021). Do pregnancy-induced brain changes reverse? Brain Sciences, 11, 168.
  • Eitenmüller, P. et al. (2022). The Impact of Prepartum Depression and Birth Experience on Postpartum Mother-Infant Bonding. Frontiers in Psychiatry. DOI: 10.3389/fpsyt.2022.815822
  • Orchard, E.R. et al. (2023). Matrescence: lifetime impact of motherhood on cognition and the brain. Trends in Cognitive Sciences.
  • Pritschet, L. et al. (2024). Neuroanatomical changes observed over the course of a human pregnancy. Nature Neuroscience.

Tu cerebro ya está en proceso de transformación.

En Cunamor te acompañamos para que ese proceso ocurra con más información, menos miedo y la tribu que mereces.

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Fuentes y lecturas recomendadas

Estas referencias complementan la información del artículo. No reemplazan la valoración de tu equipo de salud.

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